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Paco Carren?o, cuenta con una mirada capaz de encontrar en los detalles insignificantes el centro de un mundo inadvertido hasta ese momento. Su peculiar manera de aproximarse, con palabras que tantean a oscuras, al lado invisible de las cosas, nos coloca en el privilegiado mirador de los sueños. No es raro en su escritura la experiencia de sentir que lo real resulta inverosímil y lo fantástico perfectamente creíble.
En su obra da vueltas al delgado hilo que separa imaginación y realidad. Con él va liando la madeja que utiliza luego para construir la trama de sus historias. En ellas la ficción suele conseguir hacer más intensa nuestra realidad. Sus relatos dicen más de lo que cuentan. Hablan también de los excesos a los que puede llevar esa necesidad de completar el mundo con nuestras imaginarias segundas vidas.
Todo esto es visible en su obra poética y en sus trabajos en prosa. Al indagar en las relaciones entre utopía e historia nos hace ver la forma mutua que se van dando a lo largo del tiempo realidad e imaginación, como podemos comprobar en su estudio recogido en el catálogo de la exposición Madrid, puerto de mar (Consejería de Cultura de Madrid)
En sus poemarios (Calblanque, Todos los días, Gabinete de sombras) hace una rigurosa descripción del mundo con la que trata de demostrar el carácter imaginario de la realidad.
En sentido contrario, al estudiar la obra de diferentes poetas (Ángel González, Alfonso Carreño, José? Ángel Valente?), ha buscado la base de los recursos retóricos en los fenómenos naturales.
Es autor de tres pequeñas piezas cinematográficas en las que las cosas, como si tuviesen voluntad propia, impiden el cumplimiento de los deseos. Lo inanimado, cuya voz no descuida en ningún género, representa en ellas al enemigo que cada uno de nosotros llevamos dentro. |