«Xerardo y Xesús nos sitúan en el centro de un proceso de sanación. Más allá de su melancolía o su gozo, de la superación de lo oscuro, más allá de su salud, este libro está aquí y es hermosísimo.»
Marta Sanz
Surgidos «un poco» del azar y de la necesidad, y «mucho» de la amistad que une a sus autores, los textos de Tiempo de correspondencia reivindican la comunicación no solo como un acto de acercamiento entre dos personas, sino como un espacio desde el que comprendernos a nosotros mismos y, al mismo tiempo, comprender al prójimo.
Si el sentido de la palabra es contar, Xesús Fraga y Xerardo Quintiá se cuentan el uno al otro. Y es en ese acto de narrarse donde se va hilvanando un posible sentido de la existencia: la amistad, la literatura como pasión y forma de vida, la música, el cine, las lecturas compartidas, la infancia que permanece en la memoria y los proyectos que se lanzan hacia el futuro. Pero también la inmensa oscuridad del presente, la depresión -que ambos transitan-, como abismo, como Negra Sombra rosaliana.
Quizá uno de los mayores actos de generosidad consista en mostrarnos dispuestos a comprender. Y para comprender es necesario comunicarse.
Estas cartas encarnan precisamente esa posibilidad: darse, escucharse, entenderse. Frente al ruido, la incomunicación y las certezas dogmáticas de nuestro tiempo, Xesús y Xerardo proponen la conversación como única forma de resistencia frente a la barbarie.